La crisis climática es la mayor amenaza global para los derechos humanos que hemos visto en nuestra vida. Desde bosques que arden hasta ciudades cada vez más sofocantes, desde tierras de cultivo resecas hasta las costas azotadas por las tormentas, el cambio climático está cobrando cada vez más vidas y medios de subsistencia en todo el mundo. A menos que los gobiernos actúen con determinación -y rapidez- para reducir masivamente las emisiones de gases de efecto invernadero, la situación podría empeorar de forma inimaginable. El aumento del nivel del mar y la extrema escasez de alimentos podrían provocar que cientos de millones de personas abandonen sus hogares. Los conflictos sociales debido a la escasez creciente de recursos podrían multiplicarse en forma exponencial, y esto propagaría la violencia, los nacionalismos virulentos, la xenofobia y el autoritarismo. La capacidad de los Estados de proteger los derechos de las poblaciones más expuestas a riesgos podría verse gravemente debilitada y, en muchos casos, totalmente anulada. Nuestra posibilidad de evitar ese futuro desastroso dependa en gran medida de lo que hagan hoy los gobiernos para proteger los derechos de las personas tanto las que ya están padeciendo los impactos del cambio climático como los que están en primera línea de los esfuerzos para contenerlo.

Videos

Ver más

News